ATRAVESANDO TORMENTAS DESDE 1985

☆GUNS N’ ROSES. T-Mobile Arena, Las Vegas, EE.UU☆

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La banda que una vez, se ganó el apodo de ser ‘la más salvaje del planeta’, regresó con sus tres pilares históricos, Guns N’ Roses reclutó nuevamente a Slash, ‘el mago de la galera’ y a su antiguo socio, Mr Duff McKagan en el bajo.
Los rumores y el misterio finalmente se desvanecieron, cuando las versiones de una posible reunión se tornaron realidad, cumpliendo el sueño de aquellos que los adoraron desde los tiempos del Sunset Strip, hasta las nuevas generaciones que ansiaban ver a los tres legendarios músicos, juntos sobre el mismo escenario.
Allá por los años los 90’s parecía ser un capítulo cerrado, pero los cuentos de hadas a veces nos sorprenden trayéndonos segundas partes, lo cierto es que este cuento de rosas, pólvora y canciones eternas, atraparon el suspiro de esos que desearon tanto que convirtieron una fantasía en un trueno que dio justo en el corazón de los amantes del Hard Rock más puro y directo, como este que brindó el grupo de las balas sangrantes y las rosas rojas, disparando un súper aclamado ‘Not In This Lifetime Tour’, aludiendo irónicamente a una frase dicha, casi al pasar, por el impredecible cantante, subiéndose a un taxi, en respuesta a un cronista acerca de una posible reunión de los miembros originales, tras una fallida postal de estas, en la inclusión del grupo dentro del selectivo Rock N’ Roll Hall Of Fame.
Este mes de abril fue y será uno de esos que se recordarán por siempre, como el ‘April’s fool day de Guns N’ Roses’ que convocó a unos pocos privilegiados a acampar en la puerta del antiguo local de Tower Records sobre el Sunset Boulevard, donde paradójicamente el propio Axl Rose se desempeñó como empleado de esta tienda de discos en su juventud.
Un ticket y una rosa eran el pasaje directo a la ciudad paraíso trasladada al Troubadour Club, cuyas paredes los vieron crecer hasta ya no lograr contenerlos y por eso, tuvo sentido que allí se reanudará la batalla, al parecer, aquel concierto que pretendió ser secreto, fue una especie de precalentamiento para los que serían, sus dos próximos esperados shows en el flamante estadio T-Mobile Arena de Las Vegas y el tan promocionado festival Coachella que tendría al grupo dentro de sus atracciones principales.
Pero en este Troubadour copado por unos contados fans, a quienes se les pidió expresamente no usar sus celulares, guardándolos en una bolsa magnética que impedía el registro de imágenes, tratando de convertirlo en una velada hermética, donde los pocos registros, fueran captados por sus invitados especiales, algunos de esos espectadores, eran actores de Hollywood, músicos amigos y familiares directos de los anfitriones de la noche, esta terminó siendo una performance de la cual se especula, una posible filmación que revelar, más adelante.
Quienes estuvieron presentes, ya hablaban de esa camaradería existente entre ellos, la complicidad y la química puestas en función del entretenimiento y esa magia prácticamente atemporal, que sólo un grupo como este puede provocar en la atmósfera: Conflictos, pasiones, posturas encontradas, guiados por la rebeldía y ese apetito que casi los llevó a su propia autodestrucción, distanciados durante décadas, su líder vocal, luchó durante años, por mantener su legado y lo hizo con ciertas dificultades de por medio, como los cambios y caprichosas modas de la industria musical, la búsqueda de los integrantes ideales y aquellos que desertaban por el propio desgaste y la frustración de no poder concluir con los plazos previstos, generados en ocasiones, por el  exagerado perfeccionismo de Axl en el estudio de grabación, hasta la edición de la placa Chinese Democracy en el 2008 que sumó y cautivó a nuevos y viejos seguidores, los más fieles, le dijeron: Sí, a este trabajo considerado prácticamente una obra maestra, por su lírica y parte instrumental.
A estos ex ‘nuevos’ integrantes, tampoco le fue mal con sus propios trabajos, a Duff en Loaded con una propuesta más Punk moderna y a Slash con Myles Kennedy’s and The Conspirators, movilizando grandes audiencias alrededor del mundo, pero nada se compara con este alinear de planetas, como marcado por las estrellas, así fue que los astros volvieron a jugar a su favor.
El primer show del viernes 8 de abril no fue uno más y quizás por la misma adrenalina acumulada, le costó a Axl Rose, una fractura en el quinto metatarso del pie izquierdo, cuyo pronóstico, le repararía cuatro semanas sin forzar, ni levantar peso, pero esto tampoco fue un obstáculo, ni un pretexto para suspender los shows programados para ese fin de semana, demostrando con creces, su tan discutido profesionalismo o puntualidad, esa actitud desafiante que siempre lo ha blindado, perdura a la hora de las pruebas que se le presenten en el camino, así que esto no lo detuvo, sabía de las expectativas que se habían creado, las ilusiones crecían, los ojos del mundo estaban puestos en ese espectáculo tan ansiado y Mr Rose, así lo sabía.
Por esas vueltas del destino, Dave Grohl le cedió su ‘Rock Throne’, esa silla diseñada especialmente para esas noches en que uno siente que nada es imposible, la voz de Foo Fighters se encontraba sonriente en las primeras filas del estadio, habiendo tenido que sufrir una lesión similar un tiempo atrás, pero una cosa es ver a Grhol acomodarse en ese trono de hierro y otra muy diferente, es encontrar ahí al vocalista de Guns N’ Roses, quien desde la cuna se percibe como un hiperquinético incurable, los movimientos le fluyen por el cuerpo, su alma maneja esos hilos, la impotencia y la bronca quizás hayan sido los disparadores una vez más, de esa chispa e impulso que lo llevó a convertirse en el eco de una generación que supo identificarse con él y hoy en día, ser quien es.

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DISPARO EN LA OSCURIDAD

Con una previa de Alice In Chains, como para darle un perfume aún más revival, el logo representativo de la era ‘Illusions’ y varios temas en el set list que recorrieron toda su trayectoria, además del vestuario que también se retrotraía a viejas épocas, como la clásica campera ‘bones’ inmortalizada en una fotografía cantando a dúo con Mick Jagger, más otra campera de cuero color blanca, utilizada en el vídeo de ‘Paradise City’, los pañuelos en la cabeza, etc, la intención quedaba bien clara: Había que retomar la historia como si nunca se hubiese interrumpido.
En un show que duró aproximadamente tres horas y se inició justo a la medianoche, comenzando en principio muy silencioso, quizás por el impacto o el shock de ver a su líder de ese modo, tan poco habitual, resultando hasta algo incómodo, incluso aparentemente para el propio Rose, quien ofreció un saludo cordial: ‘Good evening’ ya se había dado el primer paso de esta seguidilla de conciertos por todo USA, además de dos fechas en México el 19 y 20 de abril.
Esta versión de Guns N’ Roses 2016 se completó con Dizzy Reed en los teclados, Richard Fortus en la segunda guitarra, Frank Ferrer en la batería y una figura femenina como Melissa Reese en las consolas, encargada del segundo teclado y los ‘samplers’ reemplazando a Chris Pitman, como novedad.
A medida que se iban transcurriendo los temas, el concierto fue creciendo gradualmente. ‘It’s So Easy’ rompió el hielo y a pesar de su inoportuna dificultad, su vocalista se las arregló para que sus típicos movimientos fluyeran, levantando los brazos y sacudiendo la cabeza al compás de cada nueva interpretación, también se dispuso a tres ‘bunnies’ o señoritas sexies vestidas de enfermeras, muy despojadas de ropa, acompañando o asistiendo a Axl Rose cuando él no optaba por tomar las muletas y salir o trasladarse del escenario a su propio antojo, todo pensado acorde a la particular ocasión, aunque por más que sólo fuera para la alegría de la platea masculina o tal vez, intentando darle un mayor colorido a la función, se lo notaba de muy buen humor y bastante conversador, por ejemplo antes de Rocket Queen comentó que ese había sido un tema compuesto ‘para una ex novia’, sonriente y siempre con su típica arrasadora personalidad.

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Fue una puesta en escena muy básica, donde los protagonistas fueron la música y el tridente compuesto por el rubio bajista, el moreno de la guitarra y el pelirrojo vocalista, ahí estaba decididamente el punto de atención.
Tuvo momentos muy conmovedores como por ejemplo en ‘Estranged’ donde un centenar de delfines inflables rosados se lanzaron al público, como flotando, sobre una audiencia que se compenetró en esa canción, de por sí, sumamente sentida, haciendo alusión a los delfines con los que Axl nadaba en el clásico vídeo clip, algo muy parecido ocurrió con ‘This I Love’ (Luego de unos minutos de McKagan haciendo New Rose, cover de The Damned) donde los registros vocales de Rose se lucen, en esta composición que exige mucho, hasta llegar a las últimas notas, siendo muy ovacionado, cantando casi a capella, capaz de arrancar suspiros con su letra tan profunda, pero simple a la vez, mostrando como de costumbre, su lado romántico, eso que tan bien suelen representar las rosas y no tanto, las armas.
La dupla compuesta por Duff McKagan y Richard Fortus resultó ser una combinación explosiva, potenciándose y demostrando porque Fortus sigue siendo un bastión dentro de este grupo, ganando cada vez más peso, carácter, mostrándose con la seguridad y la fuerza suficiente, como para seguir enfrente de esta fortaleza llamada Guns N’ Roses.
Muchas fueron las expectativas por ver a Slash realizar algún tema de la placa Chinese Democracy y así fue que sucedió, además de la apacible This I Love se acopló perfectamente a su canción homónima, pero sobre todo a la furiosa Better, donde descolló y sumergió al público en uno de los puntos más altos de toda la velada, aunque impregnándole su propio estilo, la presentación de los músicos fue muy aclamada para todos por igual, pero el turno de Slash, obtuvo reverencias.
Otra de las instancias más intensas y memorables, de esa suerte de fotografía que muchos se habrán llevado en el recuerdo, fue cuando Axl se acomodó en su piano y deslizó algunas notas de ‘Layla’ (Cover de Derek and The Dominos) para luego continuar con la ya clásica ‘November Rain’ que condujo a Duff y Slash a escoltar a Mr. Rose y así, conseguir materializar en un simple cuadro, la tan anhelada reunión.

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En una jornada de sorpresas, la perla fue una inesperada versión de ‘Coma’ como recuperada, gracias a una capsula del tiempo, siendo la primera vez que vuelve a sonar en vivo desde 1993, las pantallas iluminadas por un haz de luz fluorescente que simulaba los latidos del corazón, las pulsaciones de un alma débil, dejando sin aliento a aquellos que pretendieron seguirla.
Muy pronto se le unió un himno como ‘Knockin’ On Heaven’s Door’ donde los presentes se convirtieron en parte del espectáculo, invirtiendo los roles y protagonismos, ante un pedido de ‘Now, help me to sing’, los bises llegaron con ‘Patience’ (Donde la estrofa que expresa: ‘Me siento aquí en las escaleras porque prefiero estar sólo’, la palabra ‘escaleras’ fue reemplazada por ‘silla’, demostrando el buen humor del cantante, siendo una señal de su gran inteligencia, utilizando lo ocurrido a su favor, restándole dramatismo y bromeando con aquella imprevista y temporal limitación física.
Pero como era de esperarse, pasadas más de media hora de las 2.00 de la madrugada, ‘Paradise City’ anunciaba el final, en una jornada que comenzó tibia y fue acelerándose a cada tramo, los explosivos y los millones de papeles rojos volando por el aire, precipitaron las emociones, tanto que con un ‘Good fuckin’ night’, el micrófono de mano fue arrojado hacia una multitud desenfrenada.
Los reflectores se apagaron y en unos instantes, otra vez estaban sobre el escenario, abrazados como hermanos, sabiendo que habían hecho una buena tarea y con la satisfacción de decir: ‘Lo hicimos’, cuando muchos de sus seguidores estaban soñando con este regreso.
Con un segundo show, también demoledor en el T-Mobile Arena, donde Sebastian Bach se sumó a la celebración y subió a las tablas para interpretar al unísono ‘My Michelle’, siendo un agitador de masas por excelencia, abandonó la escena con uno de sus característicos gritos: ‘They fucking back!’ que enloqueció a todos, llenándoles los ojos y los oídos de crudo Rock N’ Roll.
De seguro, como toda una maquinaria que durante años estuvo en desuso, irá aceitándose y afinando a medida que transcurran los conciertos de esta gira por gran parte del territorio norteamericano, luego de su breve estadía en Las Vegas y el festival Coachella (Además de una serie de conciertos de Axl enfrente de la legendaria banda australiana AC/DC reemplazando circunstancialmente a Brian Johnson tras el agravamiento de un problema auditivo) Quien sabe por qué otros caminos, los conducirá este sentimiento y esta pasión por la música, que los reunió, los convocó a volver a mirarse a los ojos y sonreír, evidenciando que ya hace un tiempo, las espinas habían empezado a secarse y la mística nuevamente, comenzaba a florecer.

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Guns N Roses. 8 de abril de 2016. Setlist Tmobile Arena.

It’s So Easy.
Mr Brownstone.
Chinese Democracy.
Welcome To The Jungle.
Double Talking Jive.
Estranged.
Live and Let Die.
Rocket Queen.
You Could Be Mine.
New Rose (The Damned by Duff McKagan).
This I Love.
Better.
Coma.
Speak Softly Love (Love theme from The Godfather)
Sweet Child O Mine.
Civil War.
Jam. Wish You Were Here (Pink Floyd).
Layla (Derek and The Dominos Cover) Instrumental con Axl Rose en el piano. November Rain.
Knocking On Heaven’s Door (Bob Dylan Cover)
Nightrain.
Encore-
Patience.
Paradise City.

@lucydavalosOk

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