Dos Egos Utraviolentos
Los Violadores – Teatro Gran Rex 06.10.2018

Por Sebastián G. Ruiz Díaz


Como en cualquier otra relación entre personas, en una banda de rock existen cientos de cosas en juego absolutamente en cada instante de la misma.
Aclarado este elemento que fue uno de los principales actores de la noche, situémonos en tiempo y lugar.
Sábado a la noche, Obelisco porteño y manzanas aledañas cercados por el vallado dispuesto para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de la Juventud, sin embargo en una Avenida Corrientes en modo peatonal, gran cantidad de gente gritaba un nombre: Los Violadores !!!
El público ingresaba constante y cerca de las 21 horas el teatro estaba a poco de colmarse, número que en este 2018 es más que valorable, como también lo es de parte de los asistentes al concierto haber estado de principio a fin cantando las canciones y coreando una a una todas las melodías.
Apenas minutos después de la hora pactada se apagaron las luces y todo comenzó con una pequeña orquesta conformada por 4 instrumentos de cuerda y Oriana Favaro – cantante soprano – acompañando el inicio de “Nada ni nadie, nos puede doblegar”, a la cual – palabras por medio de Stuka, quien rápidamente se hizo presente – le pegaron “Bombas a Londres”.
Ahora sí, las primeras palabras de Pil fueron: “Buenas noches, jamás pensamos tocar en este lugar donde tocan los grandes” y vino “Revolución Interior”, muy movedizos los tres en el escenario.
Concentrados y precisos, El Polaco y Sergio Gramática fueron los encargados de conducir con su motor a casi una decena de músicos.
Secundaron alternadamente al cuarteto, tecladista, saxofonista, orquesta, otra guitarra y más, un show diferente y con muchos más matices de los habituales.
Vinieron “Más allá del bien y del mal”, “Al borde del abismo” y “Zona Roja”. Pil, se daba el gusto de sentarse y cantar al borde del escenario tanto como de pasearse por las pasarelas laterales muy cerca de un público enardecido.
De moderadas y pensadas palabras no faltó la clara postura ante el actual gobierno, tanto el que organiza una fiesta a escasos metros del teatro mientras se multiplica la gente que la pasa muy mal, como el que te roba el sueldo. Palabras más, palabras menos, eso se escuchaba de boca del cantante.
A “Comunicado 166” y “En la gran Ciudad”, le siguió una muy trabajada interpretación junto con Oriana y la orquesta de “Juega a ganar” y momento para pedir la ovación para cada uno de los músicos invitados. “Tiempos de Acción”, “Violadores de la Ley” y “Mercado Indio” dejando por sentado que grandes canciones no les faltan.
Habiendo pasado más de la mitad del show el clima se enrareció sobre el escenario y la complicidad y buena camaradería se fueron enfriando a lo que se empezaron a evidenciar palabras de Stuka que pisaban las de Pil.
Llegó “Fuera de Sektor” y también fueron parte del setlist “Sólo una agresión” y “Chicas de la calle” pero las cosas continuaban igual o peor aún.
Momento para “Noticias en la noche” y “La era del corregidor” y el problema entre Stuka y Pil era evidente, devenido al parecer de errores por parte de los dos en diferentes tramos del show.
El malestar se transportó a un público que hasta el momento había hecho del Gran Rex una fiesta y comenzaron a bajar los primeros insultos. “Viejos patéticos” y “Auschwitz” eran los que seguían según la presentación de Pil, pero los acordes que sonaron fueron los de “Represión”, canción que debía hacer explotar al teatro y terminó siendo algo muy diferente.
Palabras de despedida con mucha bronca de Pil en medio de la misma y la banda desapareció sin saludar, faltaban canciones que estaban en la lista y todo se había cerrado de esta manera.
Pero hubo tiempo para algo más. Tras unos minutos, Stuka volvió solo con su guitarra al escenario y tras un “Esto lo digo solamente por mí, los quiero mucho” intentó que el público lo acompañe con una versión de “Viejos Patéticos” (injusta coincidencia para quien desee utilizar el nombre de la canción para cualquier calificación) que avanzó en medio de más de un insulto de parte del público.
Él telón bajó, las luces se encendieron y todo se dio por terminado a pesar de que más de uno se negaba a creerlo.
Más de 30 años de trayectoria, el punk llegaba por primera vez a un teatro de la talla del Gran Rex y una vez más la relación entre Stuka y Pil les jugaba una inesperada (?) pasada.
Las conjeturas se tejerán, las culpas caerán sobre cada uno de ellos y las redes explotarán de opinólogos interviniendo en inconducentes debates.
Puede hablarse de trayectoria de un músico, años ininterrumpidos tocando y tantas otras cosas, sin embargo no podemos perder de vista que las relaciones interpersonales lo son todo y nada puede sustentarse sin ello presente y gozando de buena salud. De forzarlo puede conducir a que el resultado sea de menor calidad al esperado o directamente a situaciones como estas.
El primero impacta directamente sobre el músico y no afectará más que a su bolsillo, ego y reputación como tal, mientras que el segundo afectó en este caso a quienes asistían quizás al “el final de una etapa en sus vidas viendo a Los Violadores en vivo”.
En medio de la Avenida Corrientes ahora las caras eran serias, desencajadas y nadie podía explicar lo sucedido, el final que nadie deseaba pero que intrínsecamente se sabía era una de las posibilidades finalmente había sucedido?
Una vez más reina la incertidumbre de saber si habrá otro show o si este fue el final que decidieron darle sus principales referentes a la banda pionera del punk en nuestro país.


©Derechos Reservados de Autor.

Galería de fotos por: Laura Torres.


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