Nuestro compañero y cronista Marcos Bentancourt emprendió recientemente un viaje por el hermano país de Bolivia, y decidió retratar sus vivencias a través de una serie de entregas donde, al son de las mejores melodías del Metal Argentino, nos comparte su experiencia.

Aqui la segunda de siete crónicas, para disfrutar y transportarse a través de las palabras.


Sucre, la ciudad de La Plata


Abandonamos el avión para tomar otra combi en medio de una noche azotada por la intensa lluvia. El transporte nos deja en una de las avenidas principales de la ciudad de Sucre, la cual fue declarada como patrimonio histórico de la humanidad en 1991 por la UNESCO por su historia y arquitectura singular. La calle, amarilla por los pocos faroles que la iluminan, está vacía a excepción de los pocos comerciantes que todavía mantienen sus puertas abiertas. Agotados por el viaje nos metemos en el primer local de comidas barato que encontramos, donde por 13 pesos bolivianos (casi 2 dólares) nos sirven un pollo al spiedo con arroz y spaghetti, todo en el mismo plato. Le pregunto al mesero por la contraseña del wifi, el cual sonríe con gesto afirmativo, toma mi celular y emprende una carrera por las escaleras hacia la planta alta del local. Yo quedo atónito y, antes de que pueda decir algo, vuelve con mi celular conectado.

Faltan cuatro días para navidad, pero en la televisión pareciera que faltaran 4 minutos. En un bizarro programa entrevistan a diferentes personas que cuentan cómo viven el fenómeno que se da una vez al año. Una adolescente, con una intensa cara de preocupación por la grave enfermedad que sufre su padre, expresa que está muy ansiosa por la llegada del 25 de diciembre, ya que para ella esta fecha significa felicidad y solidaridad. La cámara ahora enfoca a una mujer que le faltan varios dientes y posee una enredadera de pelos. Se trata de una madre en situación de calle con cuatro hijos que se entretienen jugando a su alrededor. En esa situación de miseria ella explica cómo se siente aliviada por los milagros que supuestamente traerán el día del nacimiento de Jesús. Con este episodio nos damos cuenta prontamente de la fuerte presencia que goza el cristianismo en Bolivia, una religión que convive, más o menos mezclada, con la cultura de los pueblos originarios. Serpentor me hace pensar, a su vez, en aquellas “Escorias de la Religión” que:

Hacen creer

engañando al que duerme en su fe

Alegando

que salvan tu alma en su prisión

 

No hay raciocinio en el hombre

caridad, diezmo, mentira

una verdad

nos quieren vender como el reino de dios

 

Siglos de infundio

 

Más gente

desconocen un falso ritual

son escorias de la religión

más gente

adoran a un falso ritual

son escorias de la religión

 

Sed de sangre

babean sedientos de tu alma y poder

Negociando

con el gran imperio que reina en lo oculto

 

Larvas sin rostro y sin nombre

te escurren hacia un abismo

profanando

mendigos de un mundo de exilio y muerte

Nos tomamos un taxi y caemos en un hostel donde nos recibe una persona medio dormida y amable que nos cuenta que estamos a unos 2810 metros sobre el nivel del mar.Después de que nos brinde detallada información sobre el alojamiento y la ciudad elegimos relajarnos en un bar cercano donde toca una banda de ska y aprovechamos para probar una cerveza local, marca Huari. Sin embargo, en la mitad del show una persona se acerca a nuestra mesa y nos deja unos papelitos. Nos dice algo que no llegamos escuchar y continúa haciendo lo mismo por todas las mesas. Al rato vuelve y nos explica que hay que pagar un “cover”, es decir, un monto destinado al trabajo de la banda, el cual valía 25 bolivianos. Sin ganas de gastar más, abandonamos el lugar para irnos a dormir por primera vez en el país andino.

La mañana siguiente nos encuentra caminando, con mate en mano, por las calles empedradas de Sucre, antes llamada La Plata por los españoles, las cuales poseen veredas muy estrechas y mal cuidadas. La superficie no es plana, sino que sube y baja, aunque sin demasiada pronunciación como pronto descubriremos en los siguientes pueblos. Llegamos a la plaza 25 de Mayodonde se encuentra un edificio similar a nuestro cabildo, la Casa de La Libertad. Aquí se firmó el Acta de la Independencia del Alto Perú en 1825 y por esto la ciudad funciona como la capital histórica y constitucional de Bolivia.En este museo, el más importante del país, se encuentra un cuadro de Simón Bolívar en el salón principal, lugar dondenos explican los detalles de la revolución liderada por Juana Azurduy y su esposo, Manuel Padilla, como también la relación de ambos con Martín Miguel de Güemes, conocido por su liderazgo en la importanteGuerra Gaucha. Siento que son los “Antihéroes” de Tren Loco:

 

Yo sostengo a los héroes malditos

Ilustres enemigos de la escoria

Son malditos por pensar distinto

A los héroes de la burguesía

La osadía de su pensamiento

Fue tapada por la oligarquía

¡Antihéroes! ¡Antihéroes!

De mi tierra son ¡Los Héroes!

Diarios mentirosos de una dinastía

Clase dominante envilecida

Ocultaron a estos idealistas

Por cuestionar el orden esclavista

Contra el hambre y la usurpación

Fueron hombres con sentido común

Murieron en la peor miseria

Asesinados y desterrados

Seguimos paseando por las casas blancas de tejas rojas y los edificios históricos más relevantes hasta arribar al mercado central, el cual vendía de todo lo que a uno se le pueda ocurrir. Pero ahora queremos mirar la ciudad desde arriba, así que marchamos en ascenso hacia el cerro. Nuestro cuerpo comienza a sentir el esfuerzo y la falta de aire debido a la inclinación de las calles, que se pronuncia más en esta localidad de altura. A medida que subimos las veredas se van haciendo más angostas hasta que terminan desapareciendo, lo que nos obliga a prestar atención a los autos que descienden y nos esquivan en velocidad.Alcanzamos una plaza rodeada de una iglesia, un museo y otras edificaciones, pero no nos detenemos mucho tiempo y proseguimos sin encontrar señalización alguna. Terminamos trepando por unos peldaños de piedra ubicados en una bifurcación oculta y, por fin, avistamos la naturaleza. Unas extensas escalinatas de piedras claras nos llevan hasta una estatua gigante de un cristo y, sin prestarle mucha atención, nos disponemos a hacer otro mate y a disfrutar de la hermosa vista de la ciudad entera que nos recompensa el sudor dejado atrás.

Descendiendo nos encontramos con otra situación bizarra que provoca nuestra risa. Cruzamos a unas personas disfrazadas de cebras con sombreros navideños que caminan bailando y cantándole a la gente. Nuestro día finaliza abajo, en un local que pasamos antes de emprender el ascenso y allí nos damos nuestro autopremio por el agotador día: un churro para cada uno, bien rellenos de chocolate y dulce de leche.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Por Marcos Bentancourt en crónica y fotos.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s